Mi Yo Íntimo: Yo, ¿Qué puedo ser?. ¡Quién sabe!. ¿Cómo se interpreta?...
A veces un ente malvado lleno de odio, con ganas de tirarse de un puente o de incluso llegar a matar, un ser totalmente depresivo; pero otras, sólo soy yo donde no hay nada que temer, donde realmente me reconforto bajo mi atuendo negro.
Mi Yo y sus características: También puedo ser la más zorra de las damas y la más dama de las zorras; de aspecto físico de las más bonita soy la más fea pero de las más fea soy la más bonita, nada espectacular total la belleza está en los ojos del que la mira; hablando de mis habilidades puedo ser delicadamente torpe o brutamente prolija, la más confusa y la más certera (para mi no hay términos medios, aunque no sabría cómo definirlo.
Mi alma: Dentro de la fría cortina de mi abrigo negro se esconde la sutileza de mi alma, la cual estaría dispuesta a dar todo por lo que desea. Mi alma, ¡JA! Eso si que es complicado, por el simple hecho de yo serlo; a pesar de ser racional siempre echa por la borda todo lo que tengo fríamente calculado. Le definiría como el elemento principal de esta historia, basada en una “semi-poesía” de cuarta, pero con alto contenido emocional. Ella es la que elige.
Mi Corazón: Altamente torpe, ciego al máximo; se deja llevar por apariencias superfluas, nunca sabe elegir siempre se escudriña y me hace sentir igual que él, torpe, ciega e imbécil. Mis Ojos: Mi mirada ha sido enturbiada, antes quizás podrían haber sido el reflejo de mi alma, pero ahora me he convertido en un ser demasiado decadente como para poder recapacitar y dar otro punto de vista; Eso si, no saben ocultar lo que siento.
Ya cansada de andar impregno mi vida en unas cuantas líneas, una pequeña introducción de lo que he venido a ser en este largo caminar, no puedo negar que me lleno de odio de manera fácil y que me cuesta cada día demostrar los afectos necesarios... Por eso digo ya cansada, no es fácil la vida de nadie menos la mía, pero heme aquí mostrando algo más de lo que soy, ya no puedo lamentarme; tal vez acostumbrarme, pero no es lo que necesito. Sin embargo estoy tranquila con lo que siento, creo ser consecuente con los míos, trato de hacer las cosas de manera correcta y de mostrar fidelidad cuando amo, también pienso que eso es importante. Me gusta el placer, la estabilidad, la sonrisa del que te aprecia y del que te ama, pero por sobre todo amo la soledad; detesto con horror la máscara que adquiere la sociedad para vivir, detesto con dolor que alguna vez pueda estar sin los que amo... Esa es la vida enredada y rara, sin prejuicios y sin lágrimas he dejado la puerta abierta para que el que desee se cautive con las maravillas de un pasar penumbroso.